Seguramente esta sal os sonará muchísimo, puesto que de un tiempo a esta parte ha aterrizado en nuestras vidas con gran estruendo. Y no es para menos. Esta sal mineral con su característico tono rosado proviene de las montañas de Pakistán y cada vez es más habitual poder encontrarla en comercios e incluso el supermercado. ¿El supermercado?, pues sí, porque esta sal puede utilizarse como sal de mesa si usamos un molinillo, ya que acostumbra a comercializarse como sal gruesa. Y entonces os preguntaréis, ¿cuál es la diferencia con la sal que compro de toda la vida?: sus propiedades.

  • No es una sal refinada, ya que contiene un 98% de cloruro sódico.
  • Contiene hasta diez tipos de oligoelementos (podéis consultar qué son los oligoelementos aquí).
  • Contiene calcio, hierro, flúor, zinc, potasio, entre muchísimos otros.

Con todos estos beneficios, es normal que en Sibil·la BCN hayamos querido incorporarla en nuestras recetas, ya que junto con otros elementos nos va a aportar beneficios seguros para nuestra piel y cabello. A título personal debo añadir que en mi cocina es la única sal que se utiliza, ya está bien de sales refinadas y de mala calidad.La sal del Himalaya que hemos comprado para utilizar en Sibil·la BCN es, por descontado, de comercio sostenible y certificada, porque como he dicho en anteriores ocasiones, se trata de encontrar beneficio desde el principio, y eso comienza por apoyar a trabajadores, producción de la materia prima y tener la certeza de que lo que va a llegar a vuestras manos no ha sufrido ninguna explotación ni humana ni animal, porque eso no va con la filosofía de la marca y de hecho, no debería ir con ninguna filosofía ni mentalidad.¡Seguimos trabajando! :)

Ruth.